EL BAILE Y LA GUITARRA ESPAÑOLA

El Baile

El ritmo de acompañamiento de los cantes  con taconeos, batir de palmas, castañuelas, golpes con el pie, etc., son imprescindibles para crear un clima alrededor del cantaor que si faltan no es posible la fiesta flamenca. Es muy posible que los bailes femeninos gaitano-romanos constituyan un importante antecedente artístico del folclore gaditano y andaluz en general. Los crótalos se consideran antecesores de las castañuelas así como los chasquidos de los dedos con los que en el flamenco se marca el ritmo.

                     

                                                  
      

 Galería de Fotos - Bailaores
         

 Guitarra Española

En la fiesta flamenca, la guitarra es lo primero que suena. Cuando el tocaor comienza a templar las cuerdas, es la señal para que el silencio empiece a inundar el espacio. Suena la guitarra y se extiende la expectación entre el público. Se observa cómo cada nota suena distinta a la anterior; la mano del tocaor hace de cada nota algo distinto, nunca suena igual. Suena de un modo siempre virgen,  siempre diferente. Este carácter impresionista confiere a la guitarra su acentuado patetismo.

Los melismas, o, lo que es lo mismo, la sucesión de varias notas cantadas sobre una misma sílaba, constituyen la base primordial de su melodía, y es la justa distribución de estos melismas lo que dará al cante el embrujo preciso para llegar a lo jondo.

La unión entre guitarra y cante se produjo hace algo más de un siglo, y fue esta fusión la que propició el alumbramiento del verdadero clima del Flamenco. Es preciso que exista la guitarra para que nazca el silencio de los que escuchan. La verdadera importancia de ste instrumento radica, en parte en su valor manual, pues por hacerse en él directamente la música con las manos no tiene el acabado ni la precisión de cualquier otro. Pensemos en una copla de cante jondo interpretada por un piano. Imposible, porque el piano tiene unas notas hechas, definidas. En la guitarra, en cambio, es necesario arrancarlas, hacerlas nacer. De ahí su condición siempre nueva y azarosa.      

EVOLUCIÓN DEL FLAMENCO



A partir del momento en que los Gitanos se asientan en Andalucía su aportación al Flamenco es fundamental, desde su llegada a principios del siglo XV, fueron extendiéndose por toda la región y en cada zona que se establecen forman núcleos y familias que adaptándose a las formas y costumbres del lugar van diferenciándose también sus cantes y las diferentes vertientes fueron formando los distintos estilos de acuerdo a cada zona.

Después de la expulsión de los judíos y la rendición del últmo baluarte árabe -hecho que coincide, más o menos, con la llegada a la Península de de las primitivas tribus de gitanos- fueron creándose en la España del siglo XVI unos imprecisos estamentos sociales, formados por individuos de muy diversa procedencia y mentalidad: moriscos y juidaizantes, gitanos y campesinos sin tierra, gentes dispersas y errabundas perseguidas por la Inquisición o escapadas del destierro o la clandestiniddad. En este marco resultaría una voz personalísima y profunda, el alma de Andalucía y comienza a gestarse en la más honda de sus dimensiones: el cante flamenco.

Los historiadores del Flamenco señalan los últimos años del siglo XVIII como el momento en que comienza a manifestarse el Flamenco. En sus primeras décadas se oficiaría como un rito doméstico en el que se canta y cuenta toda la tragedia personal de sus protagonistas, así como sus alegrías. No olvidemos que el flamenco viene de dos fuentes: una la emoción de la tristeza, y otra, la emoción de la alegría, porque tanta fuerza tiene una como otra.

ORÍGENES DEL FLAMENCO

Muchos han atribuido el origen del Flamenco al pueblo gitano, pero hoy día está afirmación está desacreditada.

En España entraron en los albores del siglo XV, según investigaciones hechas al efecto, procedían del norte de la India y buscaban climas más cálidos y adaptables a su forma de vida al aire libre y viajar en carromatos, una gran parte quedaron por Cataluña, lugar de la península por donde se cree que penetraron en España, otros siguieron hacia el sur, y la mayor parte de ellos se asentaron en la parte más occidental de Andalucía, es decir, la baja Andalucía, Sevilla y Cádiz.

El hecho de afirmar categóricamente que el Flamenco n
o es sinónimo de gitano está en la prueba de que gitanos hay en todo el mundo y sin embargo el Flamenco lo cantan únicamente los que poblaron Andalucía y sus descendientes.


El Cante Flamenco



El cante flamenco es un vehículo de comunicación de la verdad de todos estos pueblos; una verdad extraída de sus trágicas realidades y que mueve la voz del cantaor.

Así, la copla andaluza es una confluencia de nostalgias y líricas protestas de etnias vejadas y oprimidas. Los gitanos sus máximos propagadores, llevan siglos cargando a cuestas, junto con sus escasos enseres, la tradición oral y cantada de sus gentes; los árabes fueron expulsados de España en 1492 y los judíos se vieron obligados a convertirse al cristianismo para escapar de las persecuciones de que eran objeto. En este marco histórico se fue forjando el Flamenco y por eso en el cante hay un fondo de pena que alude al desencanto de los pueblos desposeídos.

Otro misterio no resuelto es el nombre de Flamenco, por más vueltas que se le ha dado, no se ha llegado a una verdad fehaciente, hay muchas teorías, algunas con más y otras con menos lógica,las siguientes hipótesis son las quue gozan de mayor credibilidad.

Surgió la hipótesis de que el nombre había sido dado por el ave zancuda llamada flamenco, según dijo
Rodríguez Marín,
refiriéndose a los que “practicaban el cante, vestidos con chaqueta corta, altos y quebrados de cintura, pierniceñidos y nalgisacados eran propia y pintiparadamente la vera esfingie del ave palmipeda de ese nombre”.

Carlos Almendro
sigue en la misma línea de pensamientos ya que en la corte del rey Carlos V, nuestro rey flamenco, los cantores de capillas eran todos de Flandes, sucediendo que solo se cantaba en forma solemne y por así decirlo, profesionalmente, resultaba lógico y natural que el pueblo acostumbrara a considerar al flamenco ( de Flandes ) como sinónimo de "cantor" y ello cooperó a que entre la gente se extendiera la fama del flamenco cantor y de allí se justifica que se le llame Flamenco al cante que por esa época se popularizó.
Lo que sí parece probado es que el término flamenco tiene una clara raíz provenzal, y que sigifica tanto llameante como encendido.
Como vemos hay muchas versiones, pero ninguna con fundamentos realmente justificados como para darle veracidad absoluta.
El Flamenco Triunfa en Los